Cuando la Coca-Cola era transparente, y Pepsi tenía la sexta mayor armada del mundo

La Federación de Comercio. La Compañía Británica de las Indias Orientales. Es sabido que tanto en la ficción como en la vida misma, varias veces empresas acumulan más dinero que algunos países pequeños. Lo que no es normal, es cuando una compañía posee una armada (sí, estamos hablando de barcos, cañones, etcétera) tan grande que podría incluso ganar conflictos bélicos. ¿Improbable? Claro. ¿Imposible? Pregúntenle a Pepsi.

La carrera entre Coca-Cola y Pepsi para intentar penetrar el mercado soviético existió desde 1930, cuando la primera delegación soviética visitó Estados Unidos y mostraron cierto interés en la bebida. Ambas empresas entendían los problemas (cof, comunismo, cof cof) de tratar de exportar uno de los mayores íconos de la cultura americana, y si bien hubo ciertos intentos de producir la bebida en Europa, los proyectos como al Ruscola terminaron siendo descartados.

En 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, el mariscal ruso Georgy Zhukov probó el refresco, en una reunión con su contraparte americano, y futuro presidente, Dwight Eisenhower. Zhukov quedó fascinado por el sabor, pero siendo un condecorado héroe de guerra y partícipe de la revolución bolchevique, el buen Georgy sabía que tomar Coca-Cola en Moscú significaría que lo cuelguen de los dedos de los pies.

Eisenhower sabía lo que hacía

En lo que se puede llamar únicamente como «favor de amigos» Zhukov pidió a Coca-Cola que alterase el aspecto de la bebida, y que sea embotellada de forma más austera, para que tuviese mucha más semejanza a una botella de Vodka, de forma que la pudiese tomar delante de sus compinches. Así nació la White Coke, Coca-Cola transparente en una simple botella con tapa blanca.

Codka

Zhukov sabía lo que le convenía y jamás intentó distribuir el refresco en sus pagos. Recién en 1953, cuando Stalin murió y Nikita Khruschev lo sucedió, y al igual que cualquier político en el mundo, comenzó a hablar de por qué su predecesor fue un desastre y como él salvaría al mundo.

Parte de las reformas de «desestalinización» de Khruschev fueron la apertura de «algunas» fronteras y estar dispuesto a formar vínculos comerciales, pues lo cierto es que, a decir la verdad, Rusia se estaba muriendo de hambre.

Khruschev: «Yo también puedo ser cool»

El pico máximo de esta política fue la gran exposición estadounidense en Moscú de 1959, donde sin fin de empresas americanas estaban deseosas de finalmente hacer negocios con una versión mucho más descafeinada de los premieres rusos. Fue ahí donde Khruschev probó la Pepsi Cola por primera vez. El éxito de la campaña mediática catapultó a la presidencia de la compañía a Don Kendall, que con el apoyo de un amigo, logró por entonces el primer acuerdo comercial con la Unión Soviética. Por cierto, es muy fácil conseguir tus metas cuando ese amigo resultaba ser el presidente Richard Nixon.

Sin embargo, los muchachos de Pepsi tenían un problema enorme. El gobierno soviético estaba dispuesto a pagar en rublos que, por ese entonces, valían menos que un control de OUYA.

No, literalmente. Nada.

Pepsi y el gobierno soviético llegaron al acuerdo de trueque más justo posible: Por cada botella de Pepsi vendida, Khruschev y su pandilla pagarían el mismo volumen en Vodka. Si. Vodka. Si. Mucho, mucho vodka.

Sin embargo, para 1989. Pepsi se dio cuenta evidentemente que las ventas de vodka jamás compensarían el intercambio, y se llegó a una nueva propuesta. ¿Qué es más soviético que el Vodka? ¿Ivan Drago? Casi. Buques de guerra. La adicción a la Pepsi de los soviéticos era tal que literalmente desmantelaron parte de su armada en plena guerra fría. Pepsi terminó consiguiendo 17 submarinos, un crucero, un destructor y una fragata. Lamentablemente, Pepsi no usó su nueva fuerza militar para asediar Coca-Cola, si no que los terminó vendiendo por chatarra, lo cual hizo acuñar la frase: «Estamos desarmándolos más rápido que el gobierno». Hasta el día de hoy, Pepsi tiene su mercado más grande en Rusia. A pesar de que Coca-Cola haya tomado la ventaja, Pepsi fue quien literalmente ganó una guerra.

Acerca de German

German es el creador de Granadine. Aparte de publicar idioteces, es fan de la Fórmula 1, Magic The Gathering y viajar por el mundo.

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