Cinco pruebas de que los líderes de la Segunda Guerra estaban dementes

La Segunda Guerra Mundial es conocida hoy en día por marcar una especie de «bisagra» entre el antes y el después, sabemos que Tom Hanks luchó en ella y Ben Affleck, luego de valientemente prestar servicio en la batalla de Midway, quedó ciego lo cual lo transformó en Daredevil. Sin embargo, lo que da más escalofríos son las historias y modismos de sus jodidos líderes

#5 Joachim von Ribbentrop creía que Inglaterra era gobernada por una secta de caballeros ocultos

Nombre: Joachim von Ribbentrop
Cargo: Ministro de Relaciones Exteriores de la Alemania Nazi
Oh, sí. Siempre existe uno. Digamos que von Ribbentrop no era el chico más popular en la escuela. De hecho, la única razón por la cual Adolf Hitler lo integró a la banda, es porque digamos que en 1933, pocos alemanes salían de paseo. von Ribbentrop era un empresario con bastantes millas de viajero frecuente, y por sobre todo tenía cierta idea de cómo funcionaba la sociedad británica, lo cual hizo de que a pesar de que los chicos le digan a Adolf «es un pelele, un papanatas y ni siquiera es discreto» se ganase el puesto en relaciones exteriores.

El buen Joachim también dominó el arte de escuchar lo que Hitler dice para luego volver unas semanas después y repetir exactamente lo mismo, haciéndolo pasar por ideas suyas: von Ribbentrop dominó el arte de ser un oficinista mucho antes del siglo XXI. Entre sus grandes proezas, von Ribbentrop también pasaba su tiempo en Londres organizando citas con sastres para luego dejarlos plantados una y otra vez, un ejemplo de ghosting que llevaba a cabo todos los días, al punto que su propio asistente mandó cartas a Hitler llamándolo «un dolor de culo, insufrible e imposible de trabajar con él».

Aparte de creer que Inglaterra era gobernada por una secta secreta de nobiliarios, a los cuales trataba sin fin de cortejar y mandarles likes en Facebook, su momento más notable fue, al acercársele el puto Rey de Inglaterra a estrecharle la mano, él responder con el Sieg Heil, alzando todo su brazo y casi tumbando al suelo a la misma persona con la que trataba de quedar bien.

#4 Churchill odiaba a todo el puto mundo

El viejo Winston era todoterreno. Casi se ahoga en un lago, se pegaba porrazos al andar a caballo, se cayó de un puente, e incluso sobrevivió un accidente aéreo, que, bueno normalmente uno queda hecho mierda contra el suelo. Churchill escribió en 1899 que su Santo Deber era mejorar y purificar la raza británica, algo que suena tan, tan, tan parecido a… ehm… otro.

Nombre: Winston Churchill
Cargo: Primer Ministro británico, bah, ya todos los saben.
Su adicción al tabaco era tal, que su consumo semanal de habanos hechos traer especialmente desde Cuba triplicaba el salario mínimo, pero, qué importa cuando se es el segundo británico más poderoso en la historia (el primero es Mr. Bean). Por cierto, tanto le gustaban sus putos habanos, que ordenó a los científicos británicos que le diseñaran una máscara de oxígeno especial para poder fumar incluso durante advertencias, es decir, cuando los nazis estaban dándoles un maldito bombardeo.

Aparte de nunca darle la razón a nadie, Churchill falsificó una balanza para que lo muestre más ligero de lo que realmente estaba, con total de que su mujer lo deje en paz. Ah, y por cierto, odiaba hasta las vísceras a Gandhi, a quien tildaba como un maligno psicópata subversivo, líder de un grupo (toda India) que ni siquiera consideraba como humanos, excepto cuando había luchar contra los japoneses.

#3 Por el contrario, nadie quería a Vidkun Quisling

Nombre: Vidkun Quisling
Cargo: Cabeza de Estado noruego
Algo divertido de este artículo, que por si no notaste está escrito en español, es que «Vidkun» obviamente lo toma el auto-corrector como una palabra no conocida, pero no tiene drama al reconocer la palabra Quisling, «Quisling», en noruego, es sinónimo de «traidor» de la misma forma que «Eastwood» en Estados Unidos es un sinónimo de «Cowboy»

OSLO, 1917
Vidkun Quisling: «Noruega debe tomar acción en la Primera Guerra»
Parlamento: «¿De qué lado?»
Vidkun Quisling: «No sé»

Charlas así ocurrían a menudo con este menopáusico político, que cambiaba de afiliación partidaria con más frecuencia de lo que se cambian los calzoncillos (porque creemos, ¿que todos los que leen esto se cambian los calzoncillos diariamente, NO?). El Parlamento lo mandó para que se deje de joder a Rusia, pero Quisling fue más vivo: Con un país que atravesaba una tremenda miseria la gloria leninista, Vidkun se dedicó a comprar obras de arte a museos y colectores que se estaban literalmente cagando de hambre, porque, onda, no se pueden comer los canvas y la pintura dicen que no hace bien tampoco.

Al volver a Noruega, Quisling fue la única persona dispuesta a trabajar con Hitler cuando Alemania invadió el país: Literalmente la única. Vidkun entró solo a la sala de transmisión de la radio nacional, se declaró así mismo nuevo Jefe de Estado del país, y nadie le prestó atención, al punto que las fuerzas de resistencia seguían disparando contra los alemanes. La cereza en este sundae de mierda es que la pena capital los noruegos la abolieron en 1905, pero literalmente hicieron un apartado especial para poder matarlo a él.

#2 Cuando Göring fue vestido como senador romano

Nombre: Hermann Göring
Cargo: Comandante de la Luftwaffe
Hermann llegó a la Segunda Guerra con todas las condecoraciones posibles, ya que había sido veterano en (¡adivinen!) la Primera. A diferencia del Barón Rojo, que se fue a competir contra Pedro Bello y Penélope Glamour, el decidió quedarse para llegar a lo más alto de la Luftwaffe, la Fuerza Aérea Nazi.

El gordo Göring había recibido una herida de bala en la pierna prestando servicio, lo cual lo volvió un adicto a la morfina de por vida, lo que lo hizo subir tremendamente de peso y a la mayoría de las reuniones, acudía drogado hasta el cielo, lo cual lo volvía extremadamente alegre, e incluso con sobrepeso le encantaban las bromas sobre gordos.

Como dato de color, al ser desmantelada la Luftwaffe, pasó los últimos años brindando orgías donde repartían, como pueden adivinar más morfina. Göring también tenía su lado modisto: Pasaba mucho tiempo diseñando uniformes que nunca iban a ser usados, e incluso diseñaba disfraces, incluida una toga y laureles en la cabeza para entrar a una reunión de gabinete como senador romano. Por cierto, su hermano era un ferviente anti-Nazi, y vivía haciendo pasar judíos a zonas seguras como Suiza o Suecia. Göring estaba tan avergonzado de su hermano que encubrió todas sus operaciones, es decir, que el mismo ayudó a que la propia gente que el perseguía terminase huyendo.

#1 Himmler era, emm, Himmler

Nombre: Heinrich Himmler
Cargo: Comandante de la SS

En cualquier peli que veas Nazis buscando tesoros legendarios, bueno, digamos que seguro recibían órdenes de Himmler, que incluso se vestía ya marcando el típico atuendo Nazi, no importa cuando, no importa donde.

En efecto, hasta tiene la puta calavera en el gorro. UNA JODIDA CALAVERA. Entre todos los grandes planes que «Quique» no pudo llegar a ejecutar, el más famoso tiene que ser encontrar el Santo Grial, la copa de donde bebió Cristo en la Última Cena. ¿Lo mejor? Himmler poseía un castillo secreto donde planeaba guardarlo, y donde planificaba reuniones secretas de la SS, que probablemente consistían en cómo seguir dominando Francia y, ya que estaban, jugar unas partidas de Calabozos y Dragones.

El castillo tenía incluso una puta cripta donde Himmler guardaba los anillos de aquellos miembros fallecidos. Según lo visto, era para simbolizar el eterno servicio, pero tranquilamente podría haber pensado en revivirlos como zombies. Más peliculesco imposible.

Himmler también se consideraba a sí mismo como al reencarnación de Enrique I Duque de Sajonia, al punto que llegó a exhumar los restos del noble para luego venerarlos y organizar orgías reuniones en su honor.

Obviamente a este artículo le faltan un montón de historias más, pero se nos hacía demasiado largo, así que mejor lo dejamos para otra vuelta.

Acerca de German

German es el creador de Granadine. Aparte de publicar idioteces, es fan de la Fórmula 1, Magic The Gathering y viajar por el mundo.

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